Muchos venezolanos soñamos esos días, ojalá no tan lejanos, cuando la plena vigencia y el espíritu de los Derechos Humanos sean lo normal en nuestro país.
La inseguridad que cada día acaba con la vida de muchos venezolanos, es una de las más terribles de las deficiencias en lo que es la aplicación de los derechos humanos, que aunado a una demora en la ejecución de la justicia nos coloca cada día cómo presas de quienes ir-respectan nuestros más elementales derechos a vivir en paz, justicia y orden.
Un gobierno que impulsa la justicia social aún no ha podido colocar a Venezuela en un sitial alto en lo que respecta al disfrute y beneficios que suponen los derechos humanos,y es que tanta burocracia no lo deja caminar más allá de su sentido ideológico, algo que es muy pesado para cualquier gobierno.
Son muchas las deficiencias, son relevantes algunos avances en lo que respecta a loa derechos humanos, pero mientras la inseguridad, un justicia lenta, una educación pobre, un sistema de salud débil y poco atendido, entre otras muchas variables sociales poco atendidas hacen que sea difícil decir que somos un país feliz en materia de Derechos Humanos, luchemos porque los derechos humanos sean nuestra realidad de cada día.
Ludovico Silva (Caracas 1937-1988), cuyo nombre completo es Luis José Silva Michelena, goza de una importante reputación entre los académicos venezolanos, ya sea como profesor universitario o como filósofo.
Sus trabajos en el campo de la teoría marxista son estimados como uno de los más brillantes productos de la intelectualidad nacional del siglo XX y su autoridad en esta materia es tal que sus libros La Plusvalía Ideológica (1970), Teoría y Práctica de la Ideología (1971) y Anti-manual para Marxistas, Marxólogos y Marxianos (1976) son hoy consulta obligada para cualquiera que se aventure en el área.
Para quien no conoce la teoría marxista es fácil imaginar que todo seguidor de Marx y del socialismo científico termina por ser un optimista utópico de los que jamás reniega de la humanidad y, en consecuencia, al leer un poema de Ludovico puede concluir que éste era un desencantado de la vida. Nada más engañoso falso. Como lo diría el propio León Trotsky en el prólogo de su autobiografía:
«La vida de un revolucionario sería inconcebible sin una cierta dosis de «fatalismo"».
En Ludovico lo que subsiste en cada verso es, al igual que en sus disertaciones sobre la "ideología" o la "superestructura", una búsqueda, el alcance de lo oculto, la mirada en la tiniebla brumosa que guarda su propia noción de claridad.
Tomado de: TRES POEMARIOS DE LUDOVICO SILVA: UNA LECTURA CONTRA EL OLVIDO Bernardo A. Navarro Villarreal. Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela. 2009.
Alma mía, no aspires a la vida inmortal pero agota el campo de lo posible (Píndaro. Piticas, III)
Alma mía, no quieras más que lo que amas.
Mira este objeto lento y luminoso que tengo entre mis dedos. Es un dibujo sobre una copa griega donde hubo vino.
Nada hay más semejante al destino de un hombre que el destino de un héroe.
Lo heroico es tener destino. Mira en este dibujo griego, el milagro fijo y móvil de lo humano, transitorio y perfecto, como un guijarro.
En esta copa, alma mía, semejante a un cráneo cabe toda la sangre de la humanidad porque en un solo cráneo caben todos los hombres.
Se parece a una antigua caverna porque en una caverna sueñan todos los hombres.
Bebe, alma mía, de este vino humeante hecho de soledad, de trabajo en la carne, de meses y años pisoteando sobre el lagar la materia de los recuerdos.
Sorbe del cráneo donde brilla reclusa toda la ancha esperanza de mi vida.
No quieras más que lo que amas.
Muere, si es necesario, por defender la carne de mis años;
Anda al ruedo donde bostezan los leones sedientos y tiránicos y pon tu poesía bajo la uña del tiempo.
Cae, en fin, como un hombre hasta la soledad donde están todos.
Poema Lo Importante de Ludovico Silva, escrito en su poemario Tenebra en 1964. Voz: Epoima. Música: Claro de Luna, Sonata Nº 14, de Beethoven. Cortesía de Musopen.Org., música de Dominio Público. LinK:https://musopen.org/music/816/ludwig-...
Lo Importante.
Más difícil que saber sobre las cosas vivas es aprender hacia dónde va la vida.
¿Adónde irá a parar este amasijo volcánico ésta hervidumbre de cosas que están siendo y que parece dejan de ser cada solsticio cuando en aguas del mar calla la luna?
No me importa saber si esos brazos que están llegando al mar son de agua, lava, huesos o martirio;
lo importante es saber hacia dónde va la vida.
Todo lo que seamos, y cualquiera que sea nuestra porción de gloria, cabe en la mano enorme del futuro.
Más si yo crezco a diario con ramas en el tiempo sumergidas,
¿Cómo no amar el agua y sus lentas criaturas, sus monstruos incesantes, el lomo zodiacal de los meses, la divertida celeridad de los días, y los hombres, los hombres, ese intenso milagro que nunca llega al mar?
Lo importante es saber hacia dónde y no se puede viajar hacia dónde si agua, lava, huesos o tristeza no saben desde cuándo.